Un brutal episodio de inseguridad sacudió a una familia durante la madrugada del 2 de abril, cuando al menos dos delincuentes irrumpieron en una vivienda del kilómetro 6, en el barrio El Colono, e ingresaron directamente a la habitación donde descansaba un hombre de 89 años.
Según el testimonio de su hija, Adriana Martínez, relató a Eldópolis Radio 106.3, que los asaltantes accedieron a la casa por un ventiluz del lavadero y, una vez dentro, despertaron a la víctima de forma violenta. “Le dijeron que se quede quieto y que entregue toda la plata”, relató.
El hombre, completamente indefenso, intentó explicar su situación: no tenía dinero y ni siquiera había cobrado su jubilación. “No tengo, soy jubilado. No cobré, pero llevá lo que quieras”, alcanzó a decirles.
Mientras uno de los delincuentes lo mantenía reducido en la cama, otro recorría la vivienda. “Empezaron a escucharse ruidos, como que abrían cosas en la casa”, detalló Adriana.
En medio del terror, el hombre tuvo una sola preocupación: su esposa, quien padece una enfermedad. “Lo único que pedía era que no lastimen a mi mamá”, contó su hija, destacando que incluso en ese momento crítico pensó primero en ella.
La situación escaló rápidamente. El agresor que estaba con él lo atacó con una violencia extrema: le colocó una frazada y una almohada sobre el rostro, intentando asfixiarlo. La víctima logró zafarse una vez, pero el atacante volvió a repetir la maniobra.
“En un momento él ya no podía respirar”, explicó. Fue entonces cuando, convencido de que podía morir, el hombre hizo un gesto desesperado: “Se persignó y se entregó, pensando que era su final”.
Tras algunos minutos que no pudo precisar, el anciano dejó de escuchar a los delincuentes. Para ese entonces, ya habían recorrido la casa con total impunidad.
Además del robo, el accionar de los intrusos dejó un dato que llamó especialmente la atención: se tomaron el tiempo de comer dentro de la vivienda. “Abrieron yogures, tomaron leche, sacaron comida de la heladera. Hasta se llevaron cosas de Semana Santa”, relató.
Incluso, uno de ellos consumió una botella de alcohol etílico frente a la víctima mientras la mantenía sometida.
A pesar de la violencia del hecho, la mujer no fue agredida. “Lo milagroso fue que a ella no le hicieron nada”, destacó la hija.
El hombre, en tanto, quedó profundamente conmocionado. “Cuando le prendieron la luz pensó que se moría”, recordó, al tiempo que remarcó la vulnerabilidad de su padre: “Tiene 89 años y no puede defenderse”.
La familia radicó la denuncia y la Policía inició las actuaciones correspondientes, incluyendo relevamiento de cámaras en la zona para dar con los responsables.
El caso generó fuerte preocupación por la modalidad delictiva, ya que los asaltantes no solo ingresaron a la vivienda, sino que despertaron a la víctima y la atacaron dentro de su propia habitación, en un contexto de total indefensión.



