En comunicación con Eldópolis Radio 106.3, Mariana Méndez, rectora del nivel secundario del Instituto Puerto Bemberg de Eldorado, profundizó sobre el trabajo realizado por alumnos en torno al bastón inteligente, poniendo el foco no solo en el dispositivo, sino en el proceso educativo y el compromiso de los estudiantes.
Un proyecto con sentido social
Según explicó, la iniciativa nació dentro del aula, pero con una consigna clara: resolver problemáticas reales. “Comenzaron con la idea de un proyecto, siempre desde la mirada de resolver un problema social”, señaló.
En este caso, los estudiantes identificaron las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad visual en la vida cotidiana y trabajaron en una solución concreta.
“La idea es justamente prevenir accidentes y mejorar la movilidad de las personas”, indicó.
- Aprender haciendo
Méndez remarcó que el valor del proyecto va más allá del resultado final, y tiene que ver con el aprendizaje aplicado: “Lo que se trata siempre desde la institución es que ellos entiendan que la robótica y la programación no es solo un juego, sino que también se pueden resolver problemáticas reales”.
El desarrollo surgió en el marco de la orientación en robótica y programación, y fue creciendo con el tiempo: “Esto surge ya desde el año pasado, cuando los estudiantes estaban en tercer y cuarto año”.
Actualmente, los alumnos continúan trabajando sobre el proyecto con el objetivo de perfeccionarlo.
- Mejoras y proyección
El equipo busca optimizar el dispositivo tanto en funcionalidad como en costos. “Ahora quieren bajar los costos y agregar más tecnología”, explicó.
Entre las mejoras que analizan, se encuentran la incorporación de vibración o el uso de auriculares para mejorar la percepción de las alertas en entornos urbanos.
Además, uno de los próximos pasos será probar el bastón con una persona no vidente para seguir ajustando su funcionamiento: “La idea ahora es que lo puedan probar con una persona no vidente para poder seguir mejorando”.
El impacto en los estudiantes
Para la rectora, uno de los aspectos más valiosos es la reacción de los propios alumnos: “Están felices, todavía no pueden creer la repercusión que tuvo”.
También destacó el compromiso diario que mantienen: “Todos los días van y le dicen al profe algo para mejorar”.
Educación y tecnología con propósito
Méndez subrayó la importancia de acompañar a los jóvenes en el uso de la tecnología: “Hay que escuchar a los adolescentes, porque tienen mucho para contar y muchas ideas”.
En ese sentido, aseguró que desde la institución se promueve un uso responsable y con sentido: “Tratamos de enseñarles el buen uso de esta tecnología”.
El proyecto del bastón inteligente no solo refleja el potencial de los estudiantes, sino también una forma de enseñar basada en la innovación, la empatía y el compromiso social.





