Guaraní Antonio Franco fue duramente sancionado luego de la denuncia presentada por el árbitro Fernando Rekers, quien aseguró haber sido víctima de un robo en el vestuario tras dirigir la final de ida de la Región Litoral Norte del Torneo Regional Federal Amateur, disputada en Posadas.
Como consecuencia, la AFA sancionó a Guaraní Antonio Franco con una multa equivalente a 300 entradas por tres fechas, lo que representa aproximadamente 13,5 millones de pesos, además de la suspensión del estadio por el mismo período. En paralelo, el Consejo Federal dispuso una sanción de un mes de suspensión en suspenso para el presidente de la institución, Gustavo Cardozo.
El encuentro, que finalizó con victoria 1-0 del visitante Defensores de Vilelas, quedó opacado por un episodio ocurrido luego del partido. Según consta en el informe arbitral, Rekers denunció la sustracción de teléfonos celulares y una billetera con documentación y una suma de 1.500 dólares, sin que se registraran signos de violencia en accesos externos ni internos del estadio.
Tras la denuncia, la Policía realizó un rastrillaje en el predio y logró recuperar los teléfonos. Posteriormente, se determinó que las personas que ingresaron al vestuario eran integrantes de la seguridad privada del club local, quienes contaban con llaves de acceso. Este hecho fue clave para la resolución del Consejo Federal.
En su descargo, el árbitro también señaló que durante el partido él y su terna fueron víctimas de hostilidad, agresiones verbales e invasión del campo de juego, lo que agravó la situación disciplinaria del club.
La resolución generó fuerte repercusión en el fútbol del ascenso, en un contexto donde la seguridad y el resguardo de las autoridades arbitrales vuelve a quedar en el centro del debate.




