Una fuerte controversia internacional se desató este sábado tras declaraciones de un funcionario de Israel que afirmó que el líder supremo de Irán, Alí Jameneí, habría muerto durante un ataque conjunto realizado por fuerzas de Israel y Estados Unidos en Teherán.
Según esa versión, la operación tuvo como objetivo a la cúpula política y militar del régimen iraní y el cuerpo de Jameneí habría sido encontrado entre los escombros de los bombardeos. Desde Israel señalaron además que existe una “alta probabilidad” de que varios comandantes de alto rango también hayan sido abatidos durante la ofensiva.
Sin embargo, autoridades iraníes rechazaron de manera categórica esta información y sostuvieron que los principales dirigentes del país, incluido el presidente y los jefes militares, se encuentran sanos y salvos. En Teherán calificaron las versiones como parte de una operación de desinformación en medio de la escalada del conflicto regional.
Por su parte, Washington confirmó su participación en el operativo, aunque evitó referirse directamente a Jameneí. Funcionarios estadounidenses indicaron que el objetivo fue neutralizar amenazas inmediatas del régimen iraní contra intereses estratégicos de Israel y de Estados Unidos.
En paralelo, se reportaron cortes masivos de comunicaciones, cierre del espacio aéreo y numerosas bajas en instalaciones de la Guardia Revolucionaria. La agencia Reuters informó que Jameneí habría sido trasladado a un lugar seguro antes del ataque, lo que refuerza la incertidumbre sobre su situación real.
Hasta el momento, no existe confirmación oficial independiente sobre la muerte del líder supremo iraní, y el escenario continúa marcado por versiones contrapuestas y máxima tensión en Medio Oriente.



