Una sofisticada modalidad de estafa fue desbaratada en Posadas, donde una pareja logró defraudar a un comercio por casi 50 millones de pesos mediante el uso de comprobantes falsificados de transferencias bancarias.
Cómo operaban: confianza previa y comprobantes truchos
La investigación comenzó tras la denuncia de la propietaria de un local de la firma Lacoste, quien detectó inconsistencias en operaciones realizadas entre agosto de 2025 y febrero de 2026.
Según establecieron los investigadores, los implicados —Juan Pablo L. (25) y Sofía Gabriela D. F. (24)— primero realizaron compras reales en efectivo para generar confianza con el comercio. Luego, cambiaron la modalidad: comenzaron a enviar comprobantes de transferencias bancarias apócrifos a través de WhatsApp.
De esta manera, simulaban pagos que nunca se acreditaban y retiraban mercadería tanto de forma directa como mediante terceros. Bajo este esquema, concretaron al menos 14 maniobras, provocando un perjuicio económico de aproximadamente $46.000.000.
El caso fue investigado por la Fiscalía Especializada en Ciberdelitos, junto a distintas dependencias policiales. Tras tareas de inteligencia y vigilancia, el avance clave se dio cuando los sospechosos fueron localizados en Oberá.
Allí, efectivos lograron demorarlos mientras circulaban en una camioneta Toyota Hilux, que además presentaba pedido de secuestro activo por robo en la provincia de Buenos Aires.
Posteriormente, ambos fueron trasladados a Posadas y quedaron detenidos a disposición de la Justicia.
- Secuestros y pruebas clave
Por orden del Juzgado de Instrucción N° 1, durante el procedimiento se incautó una importante cantidad de prendas de vestir de la marca mencionada, dinero en efectivo y teléfonos celulares, elementos que serán peritados para avanzar en la causa.
Desde la investigación destacaron que la maniobra presenta características típicas de estafa informática: generación de confianza previa, uso de documentación digital falsificada y utilización de plataformas de mensajería para concretar el engaño.
El caso vuelve a poner en foco el crecimiento de este tipo de delitos, donde la tecnología y la confianza comercial son utilizadas como herramientas para concretar fraudes cada vez más elaborados.



