La tensión en el sector yerbatero sumó un nuevo capítulo esta semana, cuando productores de distintas localidades resolvieron detener la cosecha por tiempo indeterminado. La definición se dio en una asamblea multitudinaria que reflejó el malestar creciente ante la falta de un valor oficial para la hoja verde.
Desde el inicio de la zafra, advierten que la ausencia de un precio de referencia los deja en una posición vulnerable frente a la industria, y sostienen que, sin una herramienta regulatoria clara, los pequeños productores quedan en desventaja al momento de negociar.
En ese contexto, el reclamo apunta directamente al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), al que le exigen recuperar plenamente sus facultades para fijar valores y ordenar el mercado. Al mismo tiempo, consideran que el organismo debe asumir un rol activo para evitar distorsiones y garantizar previsibilidad.
Durante el encuentro también se expresaron críticas hacia la conducción del instituto, especialmente por la falta de respuestas concretas ante los planteos del sector. Los productores formalizaron su postura a través de una nota y pidieron mayor firmeza institucional.
Además, solicitaron la intervención del ámbito político provincial para gestionar ante la Nación la restitución de atribuciones al ente regulador. Recuerdan que existe una resolución judicial que respalda ese pedido y que podría ser clave para encauzar el conflicto.
Mientras no haya avances en ese sentido, la cosecha permanecerá detenida. El sector anticipa que sostendrá la medida como forma de presión hasta obtener definiciones que garanticen condiciones más equitativas para la actividad.




