Este 15 de febrero se cumplen 215 años del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento, una figura central de la historia argentina por su aporte a la educación, la cultura y la vida institucional del país.
Sarmiento nació en San Juan el 15 de febrero de 1811, aunque su inscripción quedó registrada ese mismo día tras haber nacido el 14 del mes anterior. Hijo de José Clemente Quiroga Sarmiento, arriero y veterano de la independencia, y de Paula Albarracín, se destacó desde joven por su autodidactismo y su vocación por la enseñanza.
A lo largo de su vida combinó su labor como maestro, periodista y escritor con una activa participación política. Fue presidente de la Nación entre 1868 y 1874, impulsando múltiples reformas en educación, infraestructura y administración pública. Durante su gestión, se promovió la fundación de más de ochocientas escuelas, se realizó el primer censo nacional de población y se promovió la expansión de ferrocarriles y redes telegráficas en todo el territorio.
Además de su labor educativa, Sarmiento se destacó como autor de obras cruciales para la literatura y el pensamiento argentino del siglo XIX. Sus escritos, entre ellos el influyente Facundo: Civilización y Barbarie, marcaron el debate cultural y político de la época y siguen siendo referencias obligadas para comprender los procesos sociales de la Argentina.
Su vida y obra reflejan una visión integral del progreso nacional: desde su rol como educador, pasando por su actividad diplomática en Estados Unidos, hasta su trabajo legislativo para consolidar instituciones y políticas públicas. Su figura también está unida a la expansión del sistema educativo, considerado uno de los pilares fundamentales de la Argentina moderna.
Cada 15 de febrero se recuerda su nacimiento no solo como una efeméride más, sino como una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la educación, la participación cívica y la construcción institucional que Sarmiento promovió y que sigue vigente en el país.




