Boca le ganó 1-0 a River en la Bombonera por la decimoquinta fecha del Torneo Clausura, en un Superclásico muy caliente y con un polémico arbitraje de Nicolás Ramírez, quien expulsó a Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel en el Millonario.
De esta manera, el Xeneize se aseguró un lugar al menos en la fase previa de la Copa Libertadores 2027 y trepó nuevamente a lo más alto de la Tabla Anual.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena llega con la ilusión de una temporada histórica: pelea en el Clausura, está en la final de la Copa Sudamericana, jugará las semifinales de la Copa Argentina y también disputa la cima de la Tabla Anual.
Del otro lado, River necesita una victoria que le permita darle otro cierre a un 2026 marcado por las eliminaciones tempranas y la pérdida de terreno en la pelea por los principales objetivos.
El partido comenzó friccionado en el mediocampo, aunque la primera situación de gol fue para Boca.
A los 2' Lautaro Blanco recibió por izquierda, avanzó y sacó un centro con zurda que Merentiel conectó con la suela, pero el remate le cayó en las manos a un bien ubicado Santiago Beltrán.
De poco, River intentó amigarse con el balón para jugar más cerca del arco de Montero.
Sobre los 6' se produjo la primera jugada polémica de la tarde.
Lozano cortó un balón en mitad de cancha, jugó con Ascacíbar, quien tocó de primera para Merentiel, quien cuando se iba derecho al arco de River fue tomado por Martínez Quarta.
Ramírez no cobró ni falta.
Y ante las protestas de todo el banco de Boca, fue llamado por Silvio Trucco desde el VAR para revisar una jugada de posible expulsión.
Tras la revisión en el monitor, el juez del partido expulsó al defensor de River por último recurso y sancionó un tiro libre para Boca.
Leandro Paredes se hizo cargo de la ejecución y Beltrán sacó el balón hacia su izquierda.
A los 12', Ponzio hizo un cambio obligado para reacomodar la defensa del Millonario: Lautaro Rivero ingresó por Lucas Beltrán.
Con un hombre más en el campo de juego, Boca intentó monopolizar el control de la pelota ante un River que no retrocedió demasiado contra su propio arco.
Con la experiencia de Correa y Almada, le disputó la posesión a los mediocampistas de Boca.
Sobre los 28' tras una jugada en la que Flores quedó de cara al gol, Rivero la mandó al córner.
Y de ese tiro de esquina, Sebastián Villa ejecutó el córner a la perfección, Di Lollo le ganó el duelo a Rivero y metió un cabezazo contra el palo izquierdo que puso a Boca en ventaja 1-0.
Minutos después del 1-0, Boca tuvo otra chance clarísima para ampliar el marcador.
Tras un contragolpe en el que River quedó muy mal parado, el balón le llegó a Villa sobre la izquierda y su centro al medio fue rechazado providencialmente al córner por Rivero, quien casi convierte en contra.
Boca no se conformó con la mínima ventaja y fue por más.
El equipo de Arruabarrena siguió manejando a placer el balón y generó dos o tres ocasiones claras para ponerse 2 a 0, como un cabezazo de Ascacíbar y otro remate de Paredes que se fueron por arriba del travesaño.
Y otra mediavuelta del propio Ascacíbar que controló Beltrán.
River generó su situación de mayor peligro tras una falta de Jagger Herrera a Thiago Almada.
El defensor se ganó la amarilla y el tiro libre se tornó peligroso por la distancia al arco.
Sin embargo, el propio Almada mandó el balón muy por arriba del travesaño.
Antes del final del primer tiempo, se produjo una escaramuza con rencillas del anterior Superclásico en el Monumental.
Leandro Paredes retuvo el balón tras una falta, Acuña intentó arrebatárselo con un golpe y ambos fueron amonestados por Ramírez.
Para el complemento, tanto Arruabarrena como Ponzio hicieron variantes tácticas: en Boca, Ayrton Costa reemplazó al amonestado Herrera, mientras que en el Millonario, Lautaro Pereyra sustituyó al chico Silva.
A los 8' Boca tuvo una situación clara.
Tras una conexión entre Paredes, Delgado y Merentiel, Ascacíbar quedó mano a mano con Beltrán, definió yendo al piso y el "1" de River quedó tendido en el piso tras chocar con el volante xeneize.
Ramírez cobró falta del atacante sobre el arquero y el peligro de un posible córner para el local, se diluyó.
Después de esa acción, el partido volvió a entrar en el terreno de la fricción.
Blanco fue amonestado por una fuerte falta contra Andrada y Acuña le ganó el duelo al pibe Flores, que caminaba por la cornisa del reemplazo.
Acto seguido, casi llegando al cuarto de hora, Sebastián Villa tuvo campo y espacio para encarar, pero con el arco de frente le entró muy mal a la pelota, que se fue desviada contra el palo derecho.
Boca desperdició una gran chance para convertir el segundo.
Sobre los 16', Arruabarrena mandó a la cancha a Alan Velasco por el inexpresivo Flores.
De este modo, Villa fue a la derecha y Velasco se quedó flotando sobre la izquierda.
Boca siguió sosteniendo el dominio del trámite, con la posesión del balón y jugando en campo rival.
Sin embargo, carecía de la precisión suficiente para liquidar la historia.
Por su parte, buscando oxigenar el equipo, Ponzio movió el banco: Meza y Driussi por Andrada y Almada, respectivamente.
Acto seguido, tras una falta de Paredes a Galván todo River se abalanzó contra el juez para pedir la segunda amarilla y la expulsión del capitán de Boca.
Sin embargo, Ramírez hizo seguir el juego.
En el minuto 30, nuevamente el Millonario pidió una falta dentro del área de Di Lollo a Otamendi por un agarrón del defensor de Boca contra el campeón del mundo.
Sin embargo, las acciones continuaron.
Tras una correcta amonestación a Enner Valencia, sobre los 34' Montiel le cometió una falta durísima a Blanco y Ramírez no dudó: roja directa para el lateral derecho de River.
Con dos hombres más en el campo de juego, lejos de acelerar para dar el golpe de gracia, Boca prefirió mantener la posesión del balón en su terreno.
Así y todo, tuvo un remate de Ascacíbar que rebotó y se fue al córner y otro de Velasco que pegó en la base del poste izquierdo.
Los últimos minutos fueron de suma tensión e incertidumbre.
Boca intentó asegurar el resultado ante un River que metió a Otamendi en el área de Montero.
Sin embargo, los arrestos de pelota parada de la Banda no prosperaron y el pitazo final de Ramírez desató el festejo de los jugadores xeneizes y de toda la Bombonera.




