En una clara señal de blindaje a la biodiversidad del Bosque Atlántico, el Cuerpo de Guardaparques del Ministerio de Ecología de Misiones intensificó las fiscalizaciones en las zonas más críticas de la Selva Paranaense. Durante lo que va del 2026, los operativos de control arrojaron un balance de 32 procedimientos concretados, el secuestro de 25 armas de fuego, la detención de infractores y la neutralización de más de un centenar de campamentos, esperas y cebas clandestinas.
Desde el ministerio advierten sobre una preocupante transformación en la modalidad delictiva: la caza furtiva dejó de ser una práctica aislada o de subsistencia para convertirse en un negocio comercial estructurado. Hoy en día, los grupos ilegales montan verdaderos cotos clandestinos equipados con tecnología de avanzada, como cámaras trampa para rastrear fauna y sistemas de comunicación por radio VHF para eludir los patrullajes.
Para hacer frente a esta amenaza, la provincia cuenta con el Grupo de Operaciones en Selva (GOS), una unidad táctica especializada dentro del Cuerpo de Guardaparques entrenada para adentrarse en condiciones extremas y terreno inhóspito.
Cabe destacar que Misiones marca un precedente a nivel nacional: es la única provincia argentina donde los guardaparques cuentan con portación legal de armas de fuego (vigente desde 2015), respaldada por un rigoroso Manual de Uso de Armas y un Protocolo de Uso Progresivo de la Fuerza.



