El Premio Nobel de Economía 2026 fue otorgado a los estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford por sus aportes al desarrollo de modelos macroeconómicos que permiten comprender y reducir las fluctuaciones de la economía.
Según la Real Academia Sueca de Ciencias, sus investigaciones representaron un cambio significativo en las políticas de estabilización económica. Los modelos neokeynesianos derivados de sus trabajos permiten analizar cómo las decisiones fiscales y monetarias pueden moderar las etapas de expansión y contracción de la actividad económica.
La institución destacó que una aplicación adecuada y coordinada de estas medidas puede reducir los picos y las caídas de la economía, y mejorar la respuesta de los gobiernos ante distintas crisis.
Woodford fue distinguido, además, por desarrollar un modelo que permite responder de manera más eficaz a los shocks de oferta, es decir, situaciones imprevistas que afectan la producción, como la escasez de materias primas o los avances tecnológicos que reducen los costos. Estas herramientas ayudan a los responsables de la política económica a evaluar cómo responder ante cambios que alteran el equilibrio entre la oferta y la demanda.
El premio, conocido formalmente como Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, fue creado en 1968 y se entrega con criterios similares a los de las demás categorías. En 2026, la dotación asciende a 12 millones de coronas suecas.
En la edición de 2025, el reconocimiento fue compartido por Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt, por sus investigaciones sobre el crecimiento económico impulsado por la innovación y el progreso tecnológico.



