La docente rural chaqueña Gloria Cisneros fue una de las diez finalistas del Global Teacher Prize 2026, distinción conocida a nivel mundial como el “Nobel de la Educación”, cuya ceremonia se realizó en Dubai. Si bien no obtuvo el primer lugar, logró posicionarse entre los mejores docentes del mundo, representando al Chaco y a la Argentina, y consolidándose como embajadora internacional de la educación.
En diálogo con Eldópolis Radio 106.3, Cisneros expresó su alegría por la experiencia vivida: “La verdad que estoy muy contenta, muy feliz de haber podido ir hasta Dubai y tener la experiencia única de estar con todos los educadores que pudieron asistir. Fuimos a representar a la Argentina junto a Alejandro Rodríguez”. Además, destacó el intercambio con docentes latinoamericanos y de distintos puntos del mundo, con quienes compartieron múltiples actividades.
La maestra explicó que las jornadas estuvieron pensadas especialmente para favorecer el encuentro, la interacción y el intercambio de experiencias entre educadores. “Todas las actividades estuvieron preparadas para que pudiéramos interactuar, conocernos e intercambiar experiencias. Fueron muchos días que nos permitieron comprender la forma de educar y de pensar la escuela en un lugar tan diferente al nuestro, y desde allí compartir nuestras experiencias personales desde cada contexto”, relató.
Tras haber quedado entre los 50 finalistas, Cisneros señaló que ese reconocimiento ya los posiciona como embajadores de la educación. “Tenemos varios grupos de contacto: por un lado el de embajadores del Top 50, por otro el de docentes latinoamericanos y también un grupo con contacto muy estrecho entre los diez finalistas. Desde esos espacios vamos a seguir interactuando y trabajando en conjunto”, explicó.
La experiencia, según expresó, significó un punto de inflexión en su camino docente. “Hay un antes y un después. Más allá de todo lo que ya veníamos realizando en la institución, nos dimos cuenta de que el camino es el correcto, de que vale la pena luchar para sacar adelante a nuestros niños con trayectorias escolares exitosas y con calidad educativa”. En ese sentido, remarcó que, aunque los contextos sean distintos, los desafíos son compartidos: “Todos los docentes del mundo atravesamos las mismas dificultades y tenemos las mismas oportunidades. Para todas las escuelas, como decíamos allá, hay un mismo cielo”.
Al regresar al país, Cisneros recibió múltiples muestras de reconocimiento. En Buenos Aires fue recibida por distintas personas e instituciones con las que comenzó a generar nuevos lazos y proyectos de trabajo conjunto. Incluso, contó que fue reconocida en el Museo Sarmiento, aunque no pudo asistir personalmente por la cercanía del viaje. “Estas personas estuvieron representándome en ese reconocimiento y eso también fue muy importante”, explicó.
Luego, al llegar a Salta, la esperaba su familia, y finalmente en Tacopozo vivió un recibimiento especialmente emotivo. “Nos encontramos con un recibimiento más cálido, más afectuoso, con una caravana organizada por la Municipalidad de Tacopozo, donde estuvo todo el pueblo acompañándome en mi llegada. Muy feliz por el acompañamiento de todas las personas de mi localidad”, expresó.
Durante su estadía en Dubái, la docente destacó que, a pesar de las diferencias idiomáticas, lograron comunicarse gracias a la tecnología. “Encontramos la manera de comunicarnos a través de la inteligencia artificial, los celulares y los traductores. Estuvimos en permanente contacto, compartimos mucho tiempo los diez finalistas y la verdad que son grandes docentes todos”, afirmó.
En relación al premio, Cisneros aclaró que nunca se vivió como una competencia. “Nunca sentimos que estuviéramos compitiendo. Al contrario, fue un ambiente de intercambio de experiencias y oportunidades”. En ese marco, mencionó que la ganadora de esta edición fue una docente de la India, una activista educativa que, a través de su fundación, brinda contención a unos 800 centros educativos. “Todos estuvimos muy contentos de poder ser parte de ese impacto”, señaló.
La maestra también recordó las dificultades que atraviesa diariamente para llegar a su escuela rural. Contó que se traslada en una motocicleta Motomel 150 adquirida en 2017 y que recorre alrededor de 90 kilómetros, un trayecto que puede demandar entre dos y cuatro horas, dependiendo de las condiciones climáticas y del estado de los caminos.
Consultada sobre si esta experiencia podría generar más apoyo para su escuela, Cisneros explicó que algunas personas ya comenzaron a colaborar con donaciones de libros, ropa y calzado. Sin embargo, aclaró que el trabajo continuará de la misma manera: “Vamos a tener un año igual a los anteriores. No se logró acceder al premio con el que soñábamos como un recurso más para mejorar las condiciones de los niños, la calidad de la escuela e incrementar oportunidades para garantizar las trayectorias escolares. Así que vamos a seguir trabajando a pulmón, con todas las personas que quieran sumarse con un granito de arena para acompañar a los niños”.
En cuanto al ciclo lectivo 2026, detalló que las primeras actividades comenzaron el 22 y 23 de marzo y que el 2 de marzo abrirán formalmente las puertas de la escuela. Actualmente cuentan con una matrícula de 15 alumnos, aunque ya están recibiendo consultas de familias interesadas en sumar a sus hijos, lo que genera expectativas de crecimiento.
Finalmente, Cisneros se refirió al rol del Estado y al acompañamiento de la comunidad. Señaló que se están garantizando programas vinculados a la alfabetización y la incorporación de tecnología en el aula, además del apoyo del gobierno local y de numerosas personas que colaboran fortaleciendo comedores o aportando ropa, calzado y libros. “Creo que todos hacemos un poquito, y ese apoyo es muy importante para la contención de los niños”, concluyó.


