Un grave accidente ferroviario ocurrido este miércoles en la provincia de Toledo, España, dejó al menos 31 muertos y 80 heridos, según las primeras cifras difundidas por las autoridades regionales.
El siniestro involucró a dos trenes de alta velocidad que circulaban por la línea Madrid-Sevilla y provocó el descarrilamiento de dos vagones.
La portavoz de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, advirtió que la cantidad de víctimas podría aumentar a medida que avancen las tareas de rescate.
En total, más de 540 personas viajaban en las dos formaciones.
Según informó el administrador de infraestructuras ferroviarias de España (ADIF), el choque se produjo entre los trenes AVE de Renfe e Iryo, en un tramo ubicado entre Mora y Urda, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid.
De acuerdo con las primeras reconstrucciones difundidas por medios españoles, el tren AVE habría impactado contra los últimos vagones de una formación Iryo que se encontraba detenida en la vía.
Una fuente con acceso a la investigación señaló a Reuters que el convoy estaba parado por orden de ADIF debido a un presunto fallo en la señalización.
Las circunstancias del accidente continúan bajo investigación.
Entre los pasajeros que relataron lo ocurrido se encuentra Jesús Jerónimo, de 54 años, quien viajaba en el segundo vagón del AVE con destino a Sevilla.
En declaraciones al diario El País, contó que estaba trabajando con su computadora portátil cuando sintió una fuerte aceleración y salió despedido contra el asiento delantero. “Ha salido gente despedida.
Hemos pensado que habíamos descarrilado.
Luego, poco a poco, hemos salido y hemos visto que nuestro tren estaba inclinado”, relató.
También describió escenas de nerviosismo y numerosos heridos dentro de la formación.
Otro pasajero aseguró que el tren se había detenido unos cinco minutos antes del impacto y describió el choque como un golpe de gran magnitud.
Según su testimonio, algunas personas fueron despedidas de sus asientos y había víctimas fatales en su vagón.
Tras el accidente, los servicios de emergencia desplegaron un operativo para atender a los afectados.
El alcalde de Urda, Manuel Galáns, informó a la televisión pública española que Protección Civil había solicitado preparar un pabellón deportivo para recibir a los pasajeros.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunció el envío de equipos de Samur-Protección Civil y Bomberos para colaborar con las tareas de asistencia.
Por su parte, ADIF habilitó puntos de atención para los afectados y sus familiares en las estaciones Madrid-Puerta de Atocha Almudena Grandes, Sevilla Santa Justa, Córdoba Julio Anguita y Málaga María Zambrano.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó sus condolencias y aseguró que se mantenía en contacto con el ministro de Transportes y las autoridades de Castilla-La Mancha para coordinar la respuesta al siniestro.
El choque se produce menos de un año después de otro grave accidente ferroviario ocurrido en enero en Adamuz, en el sur de España, que dejó 45 muertos.
En aquel siniestro, los últimos vagones de un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarrilaron e invadieron la vía contigua.
Un tren Alvia que circulaba en sentido contrario impactó contra la formación descarrilada.
Aquel episodio fue el accidente ferroviario más letal registrado en España desde el ocurrido en 2013, cuando murieron 80 personas.
España cuenta con una extensa red de trenes de alta velocidad, considerada la segunda más importante del mundo por longitud, detrás de la de China.
El nuevo siniestro vuelve a poner el foco en la seguridad de sus conexiones ferroviarias.


