En comunicación con Eldópolis Radio 106.3, Omar Holz, referente del Festival Latinoamericano de Títeres Tatá Pirirí, se refirió al inicio de la 25ª edición del tradicional encuentro cultural y destacó el alcance que tiene actualmente una propuesta que comenzó hace más de dos décadas y hoy convoca a escuelas, familias, artistas y vecinos de toda la región.
“El Tatá Pirirí en realidad ya comenzó”, expresó al momento de la entrevista, mientras se desarrollaban funciones para instituciones educativas en distintos puntos de la zona.
La apertura oficial estaba prevista para esta tarde en la Plaza Sarmiento de Eldorado, aunque Holz aclaró que se trata de una celebración con una impronta particular. “Más que formal, festiva. Nunca fue una apertura formal porque los títeres son así. Fiesta, alegría y sobre todo tratar de crear la alegría compartida, la magia de los títeres siempre y la imaginación, jugar con personajes, con historias y con las sensaciones que transmiten los títeres”, señaló.
Funciones para escuelas y para toda la familia
El organizador explicó que gran parte de la programación está destinada a establecimientos educativos, con presentaciones en salas y escuelas de Eldorado, Montecarlo y Puerto Libertad.
“Hay una programación especial para escuelas que sucede en las salas, en el Salón Cultural Eibl, también hubo funciones en establecimientos educativos y mañana continúan las actividades en distintos espacios”, comentó.
Además, indicó que el público en general podrá disfrutar de espectáculos hasta el domingo. “Hay 12 espectáculos diferentes. La mayoría ocurren en la sala del Círculo Médico, pero también hay funciones en el Salón Cultural Eibl del kilómetro 11 y en el Teatro del Pueblo”, explicó.
Holz detalló que la programación contempla propuestas para distintas edades. “Las primeras funciones suelen ser pensadas para los más peques y a medida que avanza el horario para los más grandes”, afirmó.
- “Lo humano es irreemplazable”
Durante la entrevista también fue consultado sobre el lugar que ocupan los títeres en una época atravesada por la tecnología y la inteligencia artificial. Para Holz, el arte sigue teniendo un valor único porque está vinculado a la experiencia humana.
“Hay cosas que tienen que ver con lo humano, con los sentimientos, con la empatía, con la imaginación, con la fantasía y con la energía misma que uno siente al compartir un espacio contando una historia”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que ninguna herramienta tecnológica puede reemplazar el encuentro entre artistas y espectadores.
“El contacto humano es irreemplazable”, afirmó.
Asimismo, destacó que cada presentación es diferente porque se construye en interacción con el público. “Los títeres cuentan historias y las cosas que les ocurren. Además, cada función es irrepetible; muchas veces tiene que ver con lo que pasa en el aquí y ahora”, expresó.
Una construcción compartida con la comunidad
Al hacer un balance de las 25 ediciones del festival, Holz señaló que uno de los mayores logros ha sido el vínculo construido con la comunidad.
“Lo que hemos vivido como festival desde el inicio es el crecimiento y sobre todo la apropiación de parte de la comunidad. Hoy suceden muchas más cosas que las que sucedían en un principio porque todo el mundo ya sabe lo que es el Tatá Pirirí y se engancha a proponer cosas o a participar desde lo que siente”, destacó.
Para el referente cultural, esa participación convirtió al festival en una experiencia colectiva. “Hay muchas cosas que son una construcción compartida y eso es lindo”, afirmó.
También señaló que el arte titiritero ha evolucionado con el paso de los años. “Siguen estando técnicas tradicionales como el títere de guante, pero también se incorporan nuevas tecnologías en algunas obras, y eso también es un cambio, una evolución”, explicó.
Finalmente, invitó a vecinos y visitantes a sumarse a las actividades programadas durante toda la semana. “Los esperamos para visitar el festival”, concluyó.



