El 20 de julio no es una jornada cualquiera en la Argentina ni en varios países de la región. Detrás del clásico asado, los mensajes masivos y los reencuentros, existe una gesta tan insólita como apasionante impulsada por un solo hombre: Enrique Ernesto Febbraro.
Polifacético por definición —fue odontólogo, profesor, filósofo, psicólogo, músico y locutor—, este bonaerense nacido en 1924 y radicado en Lomas de Zamoralogró transformar un hito científico de escala global en la bandera máxima del afecto y la camaradería.
Del Apolo 11 a las mil cartas
La noche del 20 de julio de 1969, mientras el mundo contenía la respiración viendo a Neil Armstrong pisar la superficie lunar, Febbraro tuvo una revelación. Para él, la llegada de la misión Apolo 11 a la Luna no representaba únicamente un triunfo tecnológico, sino una prueba irrefutable de lo que la humanidad podía lograr cuando trabajaba en armonía. Convencido de que "un pueblo de amigos es una nación imbatible", decidió poner en marcha una cruzada personal.
Antes de que los astronautas regresaran a la Tierra, redactó una propuesta para declarar formalmente el Día del Amigo. Tradujo el texto a diversos idiomas, imprimió cerca de 1.000 cartas y las envió a través de la red del Rotary Club a instituciones y personalidades en casi un centenar de países.
La respuesta fue aplastante: recibió más de 700 adhesiones internacionales, lo que le dio el impulso definitivo para encarar el proceso institucional.
Reconocimiento institucional y un legado sin fines de lucro
Lejos de buscar un rédito económico, en 1972 Febbraro registró la propiedad intelectual de la fecha y cedió de manera inmediata todos los derechos al Rotary Club de Lomas de Zamora para garantizar su difusión libre y comunitaria.
El respaldo oficial no tardó en consolidarse:
1979: La Ciudad Autónoma de Buenos Aires oficializó la conmemoración por decreto.
1983: La provincia de Buenos Aires promulgó el decreto 1826, declarando a Lomas de Zamora como la "Capital Provincial de la Amistad".
Con los años, el festejo cruzó las fronteras nacionales y echó raíces profundas en países como Uruguay, Brasil, Chile y España. Aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fijó en 2011 el 30 de julio como el Día Internacional de la Amistad, la iniciativa popular de Febbraro sigue siendo la indiscutida favorita en la región.
Un candidato al Nobel que dejó huella
Gracias a su incansable labor en favor de la paz, el entendimiento social y los valores comunitarios, Enrique Febbraro fue nominado en dos ocasiones al Premio Nobel de la Paz.
Falleció el 4 de noviembre de 2008 a los 84 años y su figura trasciende cada 20 de julio como el recordatorio de que la verdadera conquista de la humanidad no estuvo en la Luna, sino en la capacidad de tender puentes entre las personas.



