La crecida del río Paraná y las intensas lluvias agravaron la situación de numerosas familias en Chaco, donde barrios costeros quedaron inundados y muchas personas debieron abandonar sus viviendas.
Algunas se instalaron en terrenos elevados y al costado de las rutas, con refugios precarios para permanecer cerca de sus hogares y vigilar sus pertenencias.
En el barrio Club Náutico de Barranqueras, el agua cubrió calles y alcanzó las casas.
Según el último relevamiento de Protección Civil local, 74 familias, unas 251 personas, resultaron afectadas.
Algunas permanecen en las inmediaciones de sus viviendas pese a que quedaron cubiertas por el agua.
Las precipitaciones registradas durante la madrugada, con más de 100 milímetros acumulados, empeoraron el panorama.
El agua volvió a ingresar en refugios improvisados y mojó pertenencias que los vecinos intentaban preservar.
Familias improvisan refugios sobre las rutas En Antequera, otras familias tuvieron que abandonar viviendas que quedaron inhabitables.
Sobre la ruta 63, los damnificados improvisaron espacios para pasar la noche y recurrieron a la ayuda de vecinos para conseguir alimentos y trasladar animales hacia zonas más elevadas.
La emergencia también afecta a Puerto Vilelas, donde varias familias se instalaron sobre la ruta 62 para resguardarse de la inundación.
Allí levantaron casillas con materiales precarios, luego de perder nuevamente sus refugios por el avance del agua, según informó El Litoral.
Entre las principales pérdidas se encuentran muebles, objetos de uso cotidiano y otros bienes que los vecinos no pudieron retirar a tiempo.
Algunas familias también debieron dejar sus viviendas al cuidado de los animales que no lograron trasladar.
Más de 1.000 personas evacuadas La provincia de Chaco contabilizaba más de 1.000 personas evacuadas por las inundaciones.
Mientras algunos damnificados permanecen en refugios improvisados y otros buscan recuperar sus pertenencias, la posibilidad de regresar a sus hogares depende del retroceso del agua y de que las condiciones permitan volver a ocupar las zonas afectadas.
La situación continúa siendo compleja para quienes perdieron sus viviendas o deben permanecer a la intemperie, a la espera de que mejoren las condiciones climáticas y descienda el nivel del río.


