Lo que debía ser una jornada de disfrute en uno de los principales atractivos turísticos del país se convirtió en una escena de alarma en las pasarelas de la Garganta del Diablo, en las Cataratas del Iguazú, cuando durante la tarde del martes 17 de febrero turistas registraron una situación de extrema irresponsabilidad: un adulto levantó a un bebé por encima de la baranda de seguridad, sosteniéndolo en el aire a pocos metros del salto de agua mientras otra persona tomaba fotografías del momento.
Según testigos, la imagen provocó asombro y temor entre quienes se encontraban en el lugar. Varios visitantes expresaron su indignación por el riesgo innecesario al que fue expuesto el niño. “Por una foto mandar a tu hijo al fondo de la Garganta del Diablo”, fue una de las frases que se repitió entre los presentes.
Las barandas y pasarelas del parque están diseñadas para garantizar la seguridad de los visitantes y evitar accidentes en una zona de gran caudal y fuerza natural. Personal del área protegida recuerda de forma permanente que está prohibido traspasar los límites establecidos o realizar maniobras peligrosas.
La belleza del paisaje, coinciden turistas y guías, no requiere de acciones temerarias para ser disfrutada. El episodio volvió a encender el debate sobre la responsabilidad de los adultos y el cumplimiento de las normas de seguridad en espacios naturales de alta concurrencia.



