Guardaparques dependientes del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misionesllevaron adelante un amplio operativo de patrullaje y control en sectores de la Reserva de Biosfera Yabotí y del Parque Provincial Esmeralda, con el objetivo de combatir la caza y pesca furtiva dentro de las Áreas Naturales Protegidas de la provincia.
El despliegue estuvo encabezado por el director de Áreas Naturales Protegidas, Fabio Malosh, junto al coordinador de la zona centro, Mauro Espíndola. También participaron los jefes de parque Gabriel Ibarra (Parque Provincial Esmeralda), Edgardo Taron (Parque Provincial Cruce Caballero) y Diego Terra(Parque Provincial Piñalito), además de agentes del Grupo de Operaciones en Selva (GOS).
El operativo incluyó el uso de tres camionetas para la logística terrestre y cinco embarcaciones livianas tipo kayak para acceder a sectores de difícil ingreso. En total, los guardaparques recorrieron más de 200 kilómetros por tierra, desde el sector de Piñal Seco hasta Puente López, y 47 kilómetros de navegación sobre el arroyo Yabotí Guazú, curso de agua que delimita el Parque Provincial Esmeralda y la Reserva Yabotí, hasta su conexión con el arroyo Pepirí Guazú.
Campamentos ilegales y redes de pesca
Durante los patrullajes, los guardaparques detectaron y destruyeron ocho campamentos clandestinos utilizados para caza y pesca furtiva dentro del área protegida. En esos sitios hallaron herramientas, machetes, motosierras, hachas, botes y piraguas empleadas para ingresar a la selva.
Además, se desmantelaron 16 “sobrados” o puestos de espera para caza, junto a cebaderos y trampas destinadas a la captura de fauna silvestre.
En el marco del procedimiento también se retiraron más de 1.500 metros de redes de pesca de distintas mallas y trampas utilizadas para capturar especies como la paca, además de equipamiento empleado para aplicar herbicidas en senderos o trillos dentro del monte.
Armas, canoas y un explosivo
Otro de los hallazgos relevantes fue la detección de seis embarcaciones de madera tipo canoas, utilizadas para actividades ilícitas, las cuales fueron destruidas. Asimismo, se secuestraron dos embarcaciones de fibra y un motor tipo rabeta de origen brasileño.
Durante el operativo también se encontraron cuatro escopetas de alto calibre y un artefacto explosivo tipo dinamita, elemento que suele utilizarse ilegalmente para la pesca mediante detonaciones en pozones o remansos de arroyos, una práctica altamente destructiva para los ecosistemas acuáticos.
Las armas y el explosivo quedaron a disposición de la Policía de la jurisdicción correspondiente.
- Presión de cazadores furtivos
Desde el cuerpo de guardaparques indicaron que muchas de las incursiones ilegales detectadas en la zona provienen del país vecino, debido a la cercanía con la frontera natural que marca el arroyo Pepirí Guazú.
El operativo implicó un importante despliegue humano y logístico, ya que se trata de una región de acceso complejo, con caminos de tierra, pendientes pronunciadas y densa selva. En muchos sectores fue necesario abrir paso con herramientas manuales y utilizar vehículos 4x4 para trasladar equipos y personal.







