A 18 años de la desaparición de Mario Golemba en Dos de Mayo, su hermano Eliezer afirmó que la causa atraviesa un momento clave y que podría haber definiciones en el corto plazo, tras años de estancamiento e incertidumbre.
En diálogo con Eldópolis Red, explicó que, si bien durante mucho tiempo no hubo novedades visibles, la investigación continuó avanzando en silencio: “Yo sabía que esto iba a llevar tiempo por todo lo que se recaudó en esos allanamientos y todo lo que había que procesar de la causa, era algo muy complejo”.
En ese sentido, se refirió a la percepción social de falta de avances: “Ese silencio por ahí de parte de la Justicia que la sociedad percibía, yo no lo consideraba así porque sabía que se estaba investigando con seriedad”.
Según indicó, uno de los puntos de quiebre se dio en los últimos años, cuando comenzaron a surgir nuevos testimonios: “Creo que la gente que de alguna manera sabe lo que pasó, desde el 2021 en adelante empezó a hablar, se empezó a animar, y en ese sentido creo que el tiempo de silencio se terminó”.
Respecto al rumbo de la investigación, sostuvo que se logró descartar hipótesis erróneas y consolidar una línea clara: “Se descartaron todas esas hipótesis que no llevaban a ningún lado… y hoy ya no hay otra hipótesis que la principal que siempre sostuvimos”.
El avance de la causa también implicó la intervención de organismos especializados: “Habría que pasar todo por estos organismos nacionales, como la Procuraduría de Violencia Institucional, y eso lleva un proceso, una cierta burocracia”.
Para la familia, el cambio en la investigación fue significativo a partir de 2021: “La causa comenzó a investigarse por primera vez con seriedad… nosotros siempre supimos lo que pasó, solamente que no nos hacían caso”.
En ese marco, Eliezer fue contundente al referirse al presente del expediente: “Creo que estamos muy cerca de la definición del caso, no lo diría si no lo creyera”.
Finalmente, compartió una reflexión personal sobre el largo camino recorrido por su familia: “Vi todo el desgaste de mis padres, cómo nos ningunearon… y desde 2021 me propuse darle la respuesta que mi mamá estaba buscando”.
Y concluyó con un mensaje cargado de expectativa: “Hoy siento que hice todo lo que estaba a mi alcance para obtener la verdad, y si Dios quiere, prontamente vamos a tener justicia”.
El caso, ocurrido en 2008, es investigado como una presunta desaparición forzada y, tras casi dos décadas, continúa siendo uno de los más sensibles en la provincia, con la mirada puesta en una resolución judicial que podría marcar un antes y un después.



