Con acusaciones cruzadas, chicanas y hasta alusiones a Javier Milei, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro mantuvieron este domingo a la noche el primer debate presidencial a una semana del balotaje previsto para el domingo 25.
Ambos candidatos se acusaron mutuamente de corrupción y propagar mentiras.
Cruces picantes En el tramo económico, Bolsonaro apuntó contra el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de gastar de más para asegurar su reelección.
Lula le preguntó a su rival si ya le había pedido la motosierra prestada a Javier Milei y si implementaría el modelo del presidente argentino en caso de llegar al gobierno.
Bolsonaro replicó preguntándole al presidente si sabía si Nicolás Maduro estaba encarcelado en Estados Unidos.
También sostuvo que la familia Bolsonaro responde a intereses de Estados Unidos, en alusión a la relación con Donald Trump.
El intercambio siguió con acusaciones de corrupción.
Lula exigió explicaciones sobre una investigación que involucra a su rival, quien eludió las preguntas y fue calificado de "payaso".
Por su parte, Bolsonaro sacó a relucir un caso que salpica a un hijo del presidente, conocido como "Lulinha".
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando el candidato del Partido Liberal (PL) cuestionó al actual mandatario por haber obtenido un mayor porcentaje de votos entre la población carcelaria.
Lejos de esquivar la provocación, Lula respondió con ironía y apuntó directamente contra el padre de su adversario, el expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra preso por su participación en un intento de golpe de Estado tras perder las anteriores elecciones.
La lucha contra el crimen organizado ocupó buena parte del intercambio y dejó al descubierto las diferencias entre ambos candidatos.
Flávio Bolsonaro prometió endurecer las políticas de seguridad si consigue imponerse en la segunda vuelta electoral. “A partir de enero del próximo año, declararé la guerra al narcoterrorismo”, afirmó.
El dirigente del PL anticipó que buscará clasificar al Primer Comando de la Capital (PCC), al Comando Vermelho y a las milicias como organizaciones narcoterroristas.
Lula, en tanto, reconoció las dificultades para combatir la delincuencia y cuestionó la actuación de los gobiernos estaduales.
El presidente defendió las acciones de su gobierno y aseguró que el Gobierno federal trabaja para ampliar su capacidad de intervención en la lucha contra las organizaciones criminales.
Las últimas encuestas dan una leve ventaja para el candidato del Partido Liberal, de la derecha dura, frente al mandatario y líder histórico del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).



