Trabajadores de la empresa FATE denunciaron el cierre total de la planta ubicada en San Fernando, una medida que deja sin empleo a más de 800 operarios directos y afecta también a cientos de trabajadores tercerizados y a miles de revendedores en todo el país.
La situación fue relatada por Ariel Godoy, uno de los empleados de la fábrica, en diálogo exclusivo con Eldópolis Radio 106.3. Según explicó, los trabajadores se enteraron de la decisión en la madrugada, cuando llegaron a cumplir su turno. “Hoy a las seis de la mañana la empresa nos esperaba con los portones cerrados y un cartel anunciando que, después de 80 años de producción, FATE cerraba sus puertas”, señaló.
Godoy indicó que el anuncio implica el despido de más de 800 trabajadores bajo convenio, además de empleados de empresas tercerizadas. “Estamos hablando de una empresa que tiene mucha espalda económica para sostener una situación de crisis. FATE forma parte del holding Madanes Quintanilla, uno de los grupos empresarios más poderosos del país”, afirmó.
En ese marco, un grupo de trabajadores ingresó a la planta para resguardar los puestos laborales y comenzó una permanencia en el interior del predio, mientras se convocan acciones y muestras de solidaridad en la puerta de la fábrica. “Queremos conservar nuestros puestos de trabajo y que esta situación tenga una vía de solución”, remarcó.
El cierre de la planta también genera un fuerte impacto indirecto. Según detalló Godoy, alrededor de 3.300 revendedores y distribuidores de la marca en todo el país se verán afectados por la decisión. “Es una fábrica que genera empleo directo e indirecto en toda la zona norte del Gran Buenos Aires”, explicó.
Los trabajadores pusieron en duda los argumentos empresariales, que atribuyen la decisión a la carga impositiva y a la apertura de importaciones. “Las importaciones y los impuestos son reclamos históricos de los empresarios. Pero pretenden que la crisis la paguemos los laburantes, cuando no la generamos nosotros”, sostuvo. En ese sentido, advirtió que el cierre se produjo en la antesala de una reforma laboral y expresó su temor a que la planta reabra más adelante con condiciones más precarias.
Durante la entrevista, Godoy señaló que el único comunicado oficial es el emitido por la empresa anunciando el cierre y que no recibieron hasta el momento ninguna propuesta concreta de marcha atrás. No obstante, se conoció que el Gobierno nacional estaría convocando a una audiencia entre la empresa y el gremio, aunque todavía no hay fecha confirmada.
Por último, el trabajador remarcó que no se acreditaron indemnizaciones y cuestionó esa alternativa. “La indemnización es pan para hoy y hambre para mañana. Hace 14 meses que no tenemos aumento salarial y tenemos una pérdida del poder adquisitivo de casi el 40%”, explicó. Según detalló, el salario de un operario rondaba entre 1,5 y 1,7 millones de pesos, cifra que quedó fuertemente desactualizada frente a la inflación.
Mientras se esperan definiciones, los trabajadores continúan con la permanencia dentro de la planta y sostienen las medidas de reclamo en defensa de las fuentes laborales.



