En comunicación con Eldópolis Radio 106.3, el cantante y compositor chamamecero Santiago “Bocha” Sheridan se refirió a la polémica desatada tras la última edición de la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes capital, donde criticó con dureza la grilla artística y la presencia de grupos que, según afirmó, “no respetan la identidad del chamamé”.
Sheridan destacó en primer lugar el vínculo con el público durante su presentación y valoró la respuesta de los asistentes. “La verdad, una maravilla. Logramos una comunicación con el público para que cante con nosotros, y eso es algo inexplicable, te pone la piel de gallina”, expresó el artista, quien a sus 72 años y con cinco décadas de trayectoria aseguró que sigue sorprendiéndose cuando la gente corea su nombre.
Sin embargo, al referirse al eje de la polémica, el músico fue contundente. “Alguien tiene que salir a decir las cosas, porque nos avasallan, nos atropellan, y sin pedir permiso”, afirmó, y marcó diferencias entre artistas invitados que respetaron el espíritu del festival y otros que no. En ese sentido, elogió a Soledad Pastorutti: “La Sole estuvo espectacular, pidió permiso, fue respetuosa. Así se hace un show”.
Las críticas más duras estuvieron dirigidas a Los Nocheros y a Príncipes de Misiones, quienes formaron parte de la programación. “Yo a Los Nocheros los escucho, me gustan, pero yo defiendo la esencia, la identidad y la manera en que se interpreta nuestra música”, aclaró, para luego cuestionar el criterio de premiación del festival: “Príncipe de Misiones, premiado… qué mal que andamos, hermano. No califican por la música, sino por la convocatoria”.
En esa línea, Sheridan advirtió sobre la homogeneización del repertorio y la pérdida de autenticidad. “Todo era parecido, se bajaba uno y subía otro y no sabías quién era quién. Las letras son de cumbia, eso no es chamamé, es ‘chamacumbia’”, lanzó.
También se refirió al rol de la organización y a la falta de planificación en la grilla artística, señalando que el armado fue apresurado. “Antes la grilla se cerraba en septiembre u octubre, ahora se armó todo rápido para tener éxito de gente”, explicó, aunque aclaró que no responsabiliza directamente a la actual directora de Cultura.
Para Sheridan, el debate va mucho más allá de un cruce mediático y marca un punto de inflexión. “Nos están atropellando ritmos raros que no tienen nada que ver con nuestra identidad. El chamamé es patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”, remarcó, y se preguntó: “Si miran lo que pasó el lunes, van a decir: ‘¿para qué le dimos ese reconocimiento?’”.
Finalmente, advirtió que no dará marcha atrás en su postura, incluso si eso implica no ser convocado en futuras ediciones. “Vamos a salir con los tapones de punta. Yo no ofendí a nadie, traté de defender nuestra música”, cerró.
La polémica, lejos de apagarse, volvió a poner sobre la mesa una discusión de fondo: la defensa de la identidad cultural del chamamé frente a la apertura indiscriminada de estilos en el escenario que representa, para muchos, el corazón del género litoraleño.



