Este sábado, el Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional para hacer frente a las consecuencias del terremoto que sacudió al país el viernes, una medida que permitirá movilizar US$ 100 millones destinados a la asistencia de los damnificados, la recuperación de infraestructuras y la atención de las comunidades más afectadas.
Según el balance actualizado, el terremoto dejó 27 personas heridas, todas con lesiones entre leves y moderadas, mientras que hasta el momento no se reportaron víctimas fatales.
La decisión fue aprobada por el Consejo de Gabinete por instrucción del presidente José Raúl Mulino, luego de analizar los informes presentados por el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y otros organismos desplegados en las zonas impactadas por el sismo.
Durante una conferencia de prensa, el ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, señaló que la prioridad inmediata del Ejecutivo es asistir a las familias afectadas, garantizar la disponibilidad de recursos institucionales y coordinar una respuesta integral para las comunidades damnificadas.
El paquete de recursos estará destinado a financiar ayuda humanitaria, obras urgentes de reparación y tareas de recuperación en las provincias que registraron mayores daños, en un escenario en el que las autoridades continúan evaluando el alcance total de las afectaciones provocadas por el movimiento telúrico y sus sucesivas réplicas.
Como parte de la estrategia de respuesta, el Gobierno creó una comisión de alto nivel integrada por el ministro para Asuntos del Canal y secretario de Metas, José Ramón Icaza; la viceministra Mirna Luque; y el ministro Orillac. El organismo tendrá a su cargo la coordinación de la ayuda humanitaria, la gestión de donaciones y la planificación de las futuras obras de reconstrucción.



