El conflicto policial en Santa Fe sumó un nuevo capítulo, tras la última reunión entre representantes del Gobierno provincial y efectivos que protestan frente a la Jefatura de la Unidad Regional II.
La cita, convocada para las 23.30 del martes, se prolongó hasta la madrugada de este miércoles y contó con la presencia del ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni. Según se informó, el Ejecutivo presentó propuestas que están siendo analizadas por los manifestantes.
La decisión de avanzar en el diálogo se produjo luego de que los agentes aceptaran incorporar móviles de la Policía de Acción Táctica (PAT) y del Comando para reforzar los patrullajes nocturnos. Las concentraciones de policías continuaron tanto en Rosario como en la ciudad de Santa Fe.
Durante la mañana, uno de los voceros policiales solicitó a sus compañeros levantar la protesta, con el compromiso de que no habrá nuevos pases a disponibilidad para quienes participaron en las manifestaciones.
“No va haber más disponibilidades. Tenemos que demostrar buena voluntad y para que esto no se siga, tenemos que salir a la calle”, dijo el uniformado ante la prensa. Sin embargo, los oficiales que exigen mejoras salariales solicitan que los 20 que ya fueron afectados por las medidas sean reincorporados. “Así como fueron a sus casas y les sacaron los chalecos vayan a buscarlos”, se los escuchó responder.
El Gobierno sigue de cerca el conflicto
El Gobierno nacional amplió la cobertura de las fuerzas federales en la provincia de Santa Fe, tras las protestas e incidentes de la policía local por demandas salariales, lo que dejó sin patrullaje policial varias calles de la región.
“Nosotros acompañamos el esfuerzo de seguridad de cada una de las provincias. Desde la mañana del día de hoy (por el martes) hemos ampliado esas zonas. Estamos patrullando con las cinco fuerzas federales distintas zonas de la ciudad de Rosario”, aseguró anoche Monteoliva, en entrevista con el canal LN+.
La funcionaria reveló que en las últimas horas mantuvo una comunicación constante con el ministro de Seguridad provincial y el gobernador Maximiliano Pullaro, a raíz de la crisis de seguridad, y que se “abrió un canal de diálogo” entre las autoridades locales y los manifestantes.
Las declaraciones ocurrieron tras un día de silencio oficial mientras las manifestaciones policiales, que comenzaron el lunes en Rosario, se extendieron el martes a otras ciudades, generando inquietud entre la población por la falta de efectivos.
Monteoliva remarcó: “De ninguna manera vamos a compartir, apoyar y a defender una huelga. Podemos entender, y todos sabemos que los reclamos son genuinos. Los reclamos están fundados, y la discusión es válida. Lo que no puede ser válido es una huelga cuando se trata de fuerzas de seguridad”.
El contexto de la protesta incluye bajos salarios entre los agentes y un aumento en los suicidios dentro del cuerpo policial, según manifestó el vocero Gabriel Sarla, quien advirtió que los sueldos no alcanzan para cubrir los gastos mensuales. El Ministerio de Seguridad nacional reiteró que el despliegue federal permanece activo en el distrito bajo el “comando unificado” del plan Bandera y confirmó contactos con autoridades locales hasta última hora del martes.
La protesta policial inició el lunes con una manifestación frente a la Jefatura de Policía, donde agentes y personal penitenciario, junto a familiares, se acuartelaron. Tras varias horas, fueron desalojados, pero el martes retomaron la protesta con una caravana de patrulleros haciendo sonar sirenas y cortando calles con neumáticos encendidos.
Las manifestaciones se expandieron a las ciudades de Santa Fe, Rafaela, Reconquista, Vera, San Lorenzo, Casilda, Recreo, Santo Tomé, San Javier y Avellaneda, donde se repitieron los acuartelamientos. El ministro de Justicia y Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, informó en conferencia de prensa que al menos veinte agentes serán separados temporalmente de sus funciones por “atentar contra el servicio de seguridad”.
El Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe inició una investigación penal por posible incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad. Según Sarla, las armas, credenciales y chalecos de los agentes fueron confiscados el martes.



