El presidente Javier Milei partirá este jueves a las 10:00 rumbo a Estados Unidos, en lo que será su decimocuarta visita al país norteamericano desde que asumió en diciembre de 2023. El mandatario participará en Washington, invitado por su par Donald Trump del Board of Peace (Consejo de Paz), un organismo impulsado por la administración republicana que busca posicionarse como alternativa a la Organización de las Naciones Unidas. La convocatoria, sin embargo, llega con ausencias significativas: rechazaron asistir Europa, Rusia, China, Brasil, México y otros países considerados actores centrales del sistema internacional.
La agenda incluirá actividades políticas y encuentros vinculados al universo conservador estadounidense, un terreno en el que Milei logró construir afinidad ideológica y visibilidad. En Casa Rosada consideran que ese posicionamiento le permitió al mandatario consolidar un vínculo directo con el presidente Trump, una relación que el oficialismo interpreta como un activo estratégico en el actual escenario global.
El viaje se produce en un momento particular de la política doméstica. Con reformas estructurales en marcha y negociaciones abiertas en el Congreso, el Gobierno nacional busca reforzar señales de respaldo externo que ayuden a sostener expectativas económicas y financieras.
Milei fue el primer mandatario en confirmar su presencia este jueves en Washington. La lista de asistentes confirmados es reducida y generó críticas de dirigentes demócratas. Entre los gobiernos que aceptaron la invitación figuran Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Turquía, Marruecos, Pakistán, Uzbekistán, Bielorrusia, Mongolia, Kuwait, Kosovo, Kazajistán, Jordania, Indonesia, Egipto, El Salvador, Camboya, Bulgaria, Armenia y Hungría. La incorporación más reciente fue la de Israel, aunque su primer ministro, Benjamín Netanyahu, no viajará a la capital estadounidense.
Desde que llegó al poder, Milei convirtió a Estados Unidos en su destino externo más recurrente, combinando participaciones en foros ideológicos, reuniones con empresarios y contactos con organismos multilaterales. El objetivo fue doble: construir legitimidad política en el exterior y atraer capitales que acompañen el proceso de reformas internas.



